Originaria de las zonas montañosas, de las serranías, del Centro de la Península Ibérica, la raza Avileña-Negra Ibérica es descendiente inmediato de aquel legendario Bos Taurus Ibéricus, del que tantas otras razas españolas descienden. En un principio, fue su habitat natural, las montañas, el responsable de que se le concediera la designación global de raza Serrana, destacando en la zona las fracciones de la provincia de Ávila que dieron lugar a la raza Avileña y posteriormente, a la raza Avileña Negra Ibérica: Avileña por su orígen Geográfico, Netra por la coloración de su capa e Ibérica por la doble condición de pertenecer al tronco étnico y estar predominantemente asentada en el sistema montañoso de este nombre.
La historia nos define a estos animales por su aptitud y su superioridad, desde la antigüedad la calidad de su carne fue reconocida y, actualmente, está amparada por la Unión Europea por la Indicación Geográfica Protegida Carne de Ávila (I.G.P. Carne de Ávila), puesto que es una raza de aptitud cárnica excelente: gran calidad y rendimiento en entornos difíciles y eficacia.
Respecto a sus características generales, la raza Avileña-Negra Ibérica es una raza bovina autóctona del Centro de la Península Ibérica, de capa negra uniforme, excepto en la variedad bociblanca y tamaño medio a grande. Es muy longeva y destaca además por su capacidad para recorrer largas distancias, práctico tanto para la trashumancia como para aprovechar los pastos que se encuentren.
El prototipo racial definido en la reglamentación específica sería el siguiente:
La expansión de la raza Avileña Negra Ibérica se ha dirigido hacia zonas de difícil aprovechamiento por otras razas ganaderas, zonas como los macizos de las franjas costeras o los sistemas montañosos de la Península.
En la actualidad está presente en el Sistema Ibérico, Sierras del Maestrazgo, Sierra Morena, Sierra de Cameros… También se la relaciona con la trashumancia, en los distintos sistemas adehesados del Centro y Sudoeste español, en Castilla la Mancha, Extremadura, Castilla y León, Madrid y en menor medida en Andalucía. También en Portugal encontramos un núcleo importante con unos 5.000 ejemplares en dos zonas como las dehesas fronterizas de Portoalegre y la desembocadura del río Tajo. Su crecimiento es moderado, en líneas generales.
El sistema de explotación de esta raza es exclusivamente extensivo, permaneciendo durante todo el año estos ejemplares en los distintos pastos y con cargas ganaderas entre 0,2 y 0,4 U.G.M./Ha. La trashumancia sigue presente en algunas zonas, lo que permite aprovechar pastos de montaña entre los meses de junio y noviembre. En el manejo reproductivo de esta raza, se produce de monta natural, con una relación de 35-40 vacas por semental, utilizándose la sincronización de celos y la I.A. exclusivamente como sistema para poder comparar los datos obtenidos. Los terneros permanecen con sus madres hasta cumplir aproximadamente los siete meses, edad a la que los machos son destetados y trasladados a centros donde son alimentados para su posterior sacrificio con una edad de 12 a 14 meses. Las terneras, se trasladan a cuarteles donde reciben una alimentación algo más rica para prepararlas para la edad de la primera cubrición. La tasa de reposición media es de un 8-10% con vida productiva de 10-12 partos. Otros puntos indispensables a la hora de hablar de esta noble raza con el marcado y el encerrado. El primero, bajo dos modalidades: por incisiones y mutilaciones de las orejas o señal de carácter colectivo o a fuego por la marca de cada propietario. No son excluyentes y en explotaciones grandes las marcas a fuego pueden ir acompañadas de la numeración individual por el mismo sistema. La colocación de cencerros en los ejemplares más destacados y fuertes en número proporcional al tamaño de la manada, recibe la atención adecuada para que resulte un conjunto sonoro armónico (alambre), lo que sólo de oídas puede ser reconocido.
Originaria de las zonas montañosas...
La raza Avileña-Negra Ibérica es...
Se ha dirigido hacia zonas de difícil...